A la baja, actividad efusiva del volcán

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*Los investigadores de la UdeC realizan el monitoreo del volcán en tiempo real, y si se incrementa la actividad, de inmediato lo informan a Protección Civil, “pero la seguridad de las personas depende siempre del Estado, nosotros sólo los apoyamos”, dijo Raúl Arámbula.

Colima – La actividad del volcán de Fuego de Colima, dijo el investigador Raúl Arámbula Mendoza, cuya fase de mayor intensidad inició el pasado 26 de septiembre, tiene una ligera tendencia a la baja, pero puede haber pulsos en cualquier momento y generar más flujos de lava.

También presenta explosiones de baja a modera intensidad que probablemente inicien la destrucción del domo de lava.

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Investigador de la U de C Raúl Arámbula Mendoza

En entrevista, el profesor-investigador del Centro Universitario de Estudios e Investigaciones de Vulcanología (CUEIV) de la Universidad de Colima, recordó que a partir del 26 de septiembre inició la fase efusiva del volcán, con el incremento de pequeños sismos que indican el ascenso del magma por el conducto volcánico, algo que los puso en alerta.

El viernes 30 de septiembre, al incrementarse esta actividad, dijo Raúl Arámbula, de manera preventiva se sugirió evacuar las poblaciones de La Yerbabuena y La Becerrera para evitar que, como en la erupción de julio del año pasado, tuviera que evacuarse a la gente en pleno colapso del domo volcánico.

Esta vez no ocurrió dicho colapso, aunque la ceniza arrojada por el volcán, sobre todo por el lado suroeste, al combinarse con el agua generó lluvia ácida que dañó varios sembradíos.

Comentó que son ellos, en el CUEIV, quienes nutren de información a Protección Civil del Estado y que esta labor se viene realizando desde 1989, cuando se creó la RESCO (Red Sismológica Telemétrica del Estado de Colima).

Los científicos del Centro, dijo, realizan el monitoreo del volcán en tiempo real, y si se incrementa la actividad, de inmediato lo informan a Protección Civil, “pero la seguridad de las personas depende siempre del Estado, nosotros sólo los apoyamos”.

En ese sentido, añadió que ya es necesario completar y modernizar el equipo que utilizan en el monitoreo. Los sismómetros, dijo para ejemplificar, son de 2005, ya están en los límites de su vida útil y llevan mucho tiempo trabajando bajo condiciones adversas. Además, como el equipo no se fabrica aquí, cuando se descompone hay que enviarlo a su país de origen para que lo reparen.

Calcula que con 12 o 13 millones de pesos de inversión inicial será posible tener mejores equipos, ya que el centro se está rezagando respecto a sus similares de países en Latinoamérica como Ecuador o Colombia. La idea es fortalecer los equipos para dar alertas más tempranas y salvar no sólo vidas, dijo, sino también cultivos, al prevenir con tiempo a los productores para que puedan salvar sus cosechas.

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